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Festival de Mérida: ‘Las 9 musas’ reivindica el arte y el pensamiento crítico frente al caos contemporáneo

 Mérida, 28 ago (EFE).- Paloma Palomo//

‘Las 9 musas’ propone una nueva mirada sobre la mitología clásica para reflexionar acerca de la falta de inspiración, el debilitamiento del pensamiento crítico y la crisis de identidad de la sociedad actual. La obra lo hace desde una perspectiva feminista y mediante una sátira política protagonizada por las nueve hijas de Zeus.

El texto de Xènia Reguant recupera el universo mitológico y lo traslada a una puesta en escena postdramática y futurista. A través de un relato ágil y satírico, el montaje repasa la evolución de la humanidad, desde el poder autoritario representado por Zeus hasta la actual dependencia de la tecnología y la creciente influencia de la desinformación.

Las nueve musas, vinculadas cada una a una disciplina esencial para la vida y el conocimiento, se convierten así en voces que retratan el desorden del mundo contemporáneo. Desde el escenario denuncian cómo el exceso de racionalidad, el consumismo y la actitud pasiva de la sociedad han contribuido a deteriorar la importancia del arte y la cultura. Al mismo tiempo, invitan al público a cuestionarse el papel que estas disciplinas desempeñan ante las contradicciones éticas y sociales del presente.

A través de la combinación de momentos cómicos y dramáticos, ‘Las 9 musas’ analiza diferentes dimensiones de la experiencia humana para recuperar aquello que estas figuras mitológicas pueden seguir inspirando y combatir los efectos de una sociedad que parece haber olvidado su verdadera función.

Arte y pensamiento crítico frente al ruido contemporáneo

El escenario se transforma en un retrato crítico de la realidad actual. Las nueve musas descienden a la Tierra, no para recibir homenajes, sino para corregir un error del pasado. Su preocupación nace de un problema profundamente contemporáneo: una humanidad atrapada entre el caos, la apatía y una constante avalancha de información.

Entre canciones y melodías, Calíope, interpretada por Andrea Guash y representante de la poesía épica y la elocuencia, interviene para recordar cuál debería ser la verdadera finalidad de la retórica: fomentar la reflexión, el debate y la capacidad de pensar de manera autónoma, evitando así caer en engaños o manipulaciones.

Con esta idea, la obra plantea una de sus principales reflexiones: el lenguaje y el pensamiento crítico son herramientas fundamentales para defenderse de la manipulación, especialmente en un contexto dominado por la desinformación y las noticias falsas, capaces de distorsionar el debate público.

A lo largo de la representación, cada musa ofrece una perspectiva distinta sobre los conflictos de la humanidad. Clío, interpretada por Carmen Conesa, reivindica la importancia de la historia, la razón y la verdad, mientras que Urania, encarnada por María Pascual, alerta sobre el riesgo de que la tecnología termine condicionando o incluso decidiendo el futuro de las personas.

Todo ello se desarrolla en un permanente equilibrio entre la comedia y la tragedia. Talía y Melpómene, interpretadas por Angy Fernández y Noemí Gallego, representan dos maneras diferentes, pero igualmente necesarias, de enfrentarse al dolor: la risa y el llanto como formas de liberación y sanación.

La importancia de recordar frente a una sociedad que olvida

La obra también dirige su mirada hacia la pérdida de memoria que caracteriza a una época marcada por la inmediatez y el consumo constante de estímulos. Frente a esa tendencia, el espectáculo insiste en la necesidad de recuperar aquello que define la condición humana.

Clío adquiere un papel central al recordar el momento en que la humanidad descubrió en el logos, la razón y el pensamiento, una forma de liberarse del miedo y la ignorancia. Su discurso no se limita a los grandes acontecimientos históricos, sino que también pone en valor las experiencias cotidianas, las relaciones humanas y las historias compartidas.

De este modo, la memoria se presenta como algo más que un registro del pasado: se convierte en una herramienta para comprender el presente y evitar la manipulación. La obra sugiere que la falta de atención y el olvido no son fenómenos inocentes, sino condiciones que pueden facilitar el sometimiento y la pérdida de autonomía.

Después de reivindicar la memoria como uno de los pilares de la humanidad, el montaje se adentra en cuestiones como la saturación informativa, el sufrimiento y la apatía social. Para ello recurre al enfrentamiento y, al mismo tiempo, a la complementariedad entre la tragedia y la comedia, defendiendo el teatro como un espacio de resistencia y de curación colectiva.

El arte aparece así como una herramienta capaz de expresar aquello que resulta difícil de explicar: la risa puede aliviar, el llanto puede sanar y la creación artística puede convertirse en un refugio frente al malestar de la sociedad contemporánea.

Con esta combinación de reflexión, emoción y sátira, ‘Las 9 musas’ busca despertar al espectador de su apatía y hacerle cuestionarse hacia dónde se dirige la humanidad. La obra recuerda que, cuando se pierde la memoria, el lenguaje se utiliza para manipular y la tecnología comienza a decidir por las personas, el arte y el pensamiento crítico se convierten en una de las últimas defensas para preservar nuestra humanidad.

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